En
la 2ª mitad del XVI irrumpe con fuerza en el panorama político,
social, cultural, artístico y, claro está, literario, la cuestión
religiosa. La Iglesia Católica es consciente de la necesidad de
reaccionar frente a las nuevas corrientes religiosas, muy críticas
con ella, que le han costado nada más y nada menos que una escisión.
Así que tras el Concilio de Trento, España encabeza el movimiento
de Contrarreforma que pretende defender el catolicismo utilizando
todas las armas posibles para ello: la persecución ideológica, la
guerra y la instrumentalización del arte y la literatura: la
literatura se llena de contenidos religiosos, y las innovaciones
introducidas por Garcilaso en la 1ª mitad se adaptarán a la
expresión de sentimientos y cuestiones religiosas. ¿Cómo es
posible, si era una poesía esencialmente profana? Enseguida lo
veremos.
Por
tanto, dentro de la poesía de estos años encontramos dos
grandes tendencias:
una, la de la lírica
profana, de
los continuadores de Garcilaso (poetas petrarquistas que cultivan el
endecasílabo solo o combinado con el heptasílabo, y siguen los
pasos del poeta toledano). Entre ellos, el sevillano Fernando
de Herrera,
que ya complica los poemas iniciando el camino hacia lo que será la
poesía barroca, o Gutierre
de Cetina, que
compuso uno de los poemas más famosos de nuestra lengua, el madrigal
(que simepre aparece como ejemplo de esta estrofa,también de origen
italiano y que combina heptasílabos y endecasílabos)
La
otra corriente será, por supuesto, la de la poesía religiosa,
que expresa un sentimiento religioso muy diferente al medieval.
El antropocentrismo y el vitalismo harán que ahora el hombre intente
conocer y acercarse a Dios aquí y ahora, antes de la muerte, en esta
vida.
Y
lo harán por dos vías: una, racional y accesible a todo aquel que
quiera tomarla, basada en apartarse del mundo para poder dedicarse a
contemplar y conocer la naturaleza y su belleza, creación y reflejo
de la belleza divina (adaptando así doctrinas filosóficas clásicas
como el Neoplatonismo, el estoicismo o el pitagorismo, y tópicos
como el locus amoenus o el beatus ille). Esta es la ascética,
cuyo principal representante será Fray Luis de León.
La
otra vía da un paso más, pero está reservada a unos cuantos
elegidos por Dios para experimentar algo sobrenatural:la unión de su
alma con Dios, que intentarán expresar en su poesía. Esta es la
mística, y sus principales representantes son dos "santos":
San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.
En esta presentación tenéis lo fundamental sobre todo esto:
En esta presentación tenéis lo fundamental sobre todo esto:
Durante
la 2º mitad del XVI, cambia el panorama cultural, artístico y
literario sobre todo por la irrupción de la Contrarreforma.
Tras el fracaso del proyecto imperial de Carlos V por culpa de la
Reforma Protestante (a la que se adhirieron los territorios alemanes
bajo su poder), y la imposibilidad de sofocarlo militarmente, España
se convertirá en líder de ese movimiento de reacción católico
contra el luteranismo, surgido del Concilio de Trento y
que proponía (aparte de la censura y el control ideológico) el
utilizar el arte y la literatura como medio para propagar y
fortalecer los dogmas y preceptos de la Iglesia Católica. De ahí
que la literatura se llene de contenidos moralizantes y
religiosos, y que en la poesía de esta segunda parte del
siglo tengamos que diferenciar ya dos corrientes:
- La lírica religiosa, que adapta esas innovaciones a la expresión de un sentimiento religioso. Aquí encontramos a su vez dos grandes tendencias, la ascética (representada por Fray Luis de León) y la mística (con dos santos -nada mas y nada menos- como representantes: San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús)
Ahora
bien, el cambio de mentalidad experimentado desde la Edad
Media se percibe también en el tipo de religiosidad que se expresa,
distinta a la medieval: se busca el conocer y llegar a Dios en
esta vida, aquí y ahora, y como forma también de lograr la
felicidad y la plenitud a la que aspira el antropocentrismo y el
vitalismo renacentista.
- La ascética busca el conocimiento racional de Dios a traves de la vida senclla y retirada, dedicada a la contemplación y el conocimiento de la Naturaleza, cuya belleza y armonía perfectas se consideran, de acuerdo con el Neoplatonismo, reflejos de la belleza de Dios Es decir, que conocer el mundo y la matemática perfecta que lo rige es una forma de conocer a Dios. Adaptan así tópicos clásicos como el Locus amoenus o el Beatus ille (que ensalza la vida retirada del mundo, despreciando lo afanes materiales) a sus inquietudes religiosas.
- El principal representante de la ascética será Fray Luis de León, autor sobre todo de odas -género también clásico- en liras -estrofa creada por Garcilaso en su canci´n V-en las que expresa de forma bellísima estas ideas (Oda al apartamiento, Oda a la vida retirada, Oda a Francisco Salinas, que es en realidad una oda a la música).
- La mística va un poco más allá: son poemas que tratan de expresar lo que sienten aquellos elegidos que, tras llevar una vida austera dedicada a la contemplación y el conocimiento de Dios, son premiados con el don de conocer la experiencia mística en la que el alma abandona momentáneamente el cuerpo y se funde con Dios. Por tanto, son poemas que tratan de expresar lo inefable, lo que no se puede expresar con palabras, y que además el lector seguramente no va a conocer ni experimentar: la felicidad suprema y absoluta de la fusión mística con Dios.
- Santa Teresa tiene varias obras en prosa en las que habla de todo esto, y también escribió algunos poemas (entre ellos, el famosísimo "Vivo sin vivir en mi / y tan alta vida espero / que muero porque no muero") pero San Juan de la Cruz lo hará casi exclusivamente a través de sus poemas, en los que emplea el amor humano como símbolo de esa unión mística. Así , tenemos poemas en los que se nos narra una experiencia amorosa entre una Amada (símbolo de alma) y un Amado (símbolo de Dios) pero que admiten una doble lectura: como poema amoroso (si lo interpretamos literalmente), o como poema religioso (si lo interpretamos de forma simbólica). Tanto es así, que San Juan tuvo que publicar unos largos comentarios donde explicaba verso por verso este significado simbólico y religioso de sus obras.
- En sus poemas, San Juan funde sobre todo dos grandes influencias:
- La poesía renacentista, con sus tópico clásicos (el locus amoenus, la presencia de los pastores, la expresión a través de metáforas, epítetos, etc, la expresión clara y bella)
- El Cantar de los Cantares, libro de la Biblia en el que ya se usaba la relación amorosa como símbolo del amor entre el alma y Dios.
- Utiliza sobre todo la lira, y, aparte de los recursos caracteristicos de la poesía del Renacimiento, suele usar también aquellos ilógcos (contradicciones, paradojas, oxímoron) para expresar lo irracional de la exeriencia mística.
- Sus principales poemas son la Noche Oscura del Alma y, sobre todo, el Cántico espiritutal, una "égloga a lo divino" donde adapta la temática-bucólico pastoril: una chica busca a su amado en un naturaleza idealizada hasta que se produce un maravilloso encuentro amoroso. Independientemente de su interpretación religioso, es uno de los poemas amorosos más bellos escritos en castellano. Podéis leer algunas estrofas aquí
Aquí
tenéis la presentación que esquematiza todo esto:


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